Cuando Heimdall alzó su mirada sobre Bifröst, no solo vigilaba el fin: anunciaba a los dignos. El Destello Nórdico nace de esa visión: brutal, clara, imparable.
En el centro del colgante, el Vegvísir, la brújula vikinga. Según los grimorios islandeses, quien lo lleva jamás pierde el camino, incluso en las peores tormentas. Pero no es magia: es un recordatorio de que el rumbo lo llevas dentro.
Detrás, el Valknut, símbolo reservado para los que han enfrentado la muerte de frente. Solo los que no temen ser elegidos por Odín llevaban esa marca.