“Cada amanecer, Hugin y Munin vuelan sobre los Nueve Mundos.” Así comienza uno de los versos más antiguos del Grímnismál, canto que revela los secretos del trono de Odín. Estos cuervos no son aves. Son sus ojos. Su juicio. Su visión.
Hugin (Pensamiento) y Munin (Memoria) surcan los cielos, observan todo, y regresan con noticias. Odín no ve con sus ojos… ve con los tuyos. Cada decisión que tomas, cada acción, cada silencio: ellos lo cargan en sus alas.