En los escritos de la Völuspá se relata que cuando los cielos se partan y los dioses caigan, una criatura surgirá de las profundidades: Jörmungandr, la Serpiente del Mundo.
Hijo de Loki, exiliado al océano por los dioses, creció hasta rodear Midgard entero, mordiéndose su propia cola. Su existencia es un bucle eterno: devorar para renacer, morir para transformarse.
A su lado, dos lobos celestiales —Sköll y Hati— cazan al sol y la luna. No por hambre, sino por destino. Porque los ciclos no se rompen con palabras… se rompen con actos.
Este colgante es un reflejo de esa verdad: cuando creas que todo se termina, recuerda… es solo el momento exacto en que empieza tu leyenda.