Inspirado en grabados de la piedra rúnica de Rök (siglo IX)
Tres runas. Un mensaje: destino, propósito, victoria.
Cuando Odín se colgó del árbol del mundo durante nueve noches, sin pan ni agua, sacrificó su carne por sabiduría. Lo que recibió fueron las runas: fragmentos del tejido mismo del cosmos.
El grabado rúnico sigue el trazado de los talladores de la piedra de Rök, una de las inscripciones vikingas más antiguas que aún sobrevive. Lo que está aquí no es estética: es una declaración.
Este símbolo era portado por los jarl, los líderes, los que guiaban con acción y sabían cuándo callar. No habla por ti. Te exige estar a la altura.
Forja de precisión: Cada pieza grabada con herramientas de microcorte para respetar la geometría original rúnica.
Acero ritualizado: Pátina quemada que refuerza el contraste de cada símbolo. No se oxida, no se borra.